Hace tres meses, conocí a la familia García en East Palmdale.
Jorge es trabajador de construcción; su esposa, María, trabaja en salud. Juntos ganan bien ($95,000 al año). Son responsables. Ahorran dinero en efectivo bajo el colchón porque no confían plenamente en los bancos.
Vivían con un miedo constante. Cada año, el dueño subía la renta. $2,400... luego $2,600... ahora $2,800. Jorge me dijo con vergüenza: "Sentimos que estamos tirando el futuro de nuestros hijos a la basura, pero nos han dicho que sin $100,000 de enganche y crédito perfecto, no podemos comprar."
Jorge y María estaban paralizados por el Mito del 20%. Creían que comprar casa era "para ricos". Tenían miedo de firmar documentos en inglés que no entendían. Tenían miedo de que los engañaran ("Me van a ver la cara").
Así que seguían pagando. $33,600 al año. Lo que Jorge no sabía es que el sistema ha cambiado. Existen "puertas traseras" legales y programas del estado de California diseñados específicamente para familias como la suya... pero nadie se los explica en español.
Hoy, Jorge y María son dueños de una casa de 4 recámaras en West Lancaster. Usaron el programa CalHFA y solo necesitaron $12,000 de enganche—dinero que ya tenían ahorrado. Su pago mensual es $2,650. Menos de lo que pagaban en renta.